El Blog Púbico

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Castigada III

Terminamos el postre nos levantamos y el me ayudó a vestir la americana.

Salimos a la calle y el me agarra de la cintura con la fuerza justa para sentirme en el mismo cielo.

- Ahora iremos caminando hasta mi casa, no está lejos.

La calle estaba completamente vacía, no se veía a nadie, y cuando me doy cuenta tengo su mano acariciándome la nalga, empiezo a notar que el flujo baja, y junto lo máximo posible mis piernas, el se percata me pone contra la pared me besa y mete su mano entre mis piernas para sentir mi flujo, mientras me besa dice:

-Me encanta sentir lo cachonda que estás. - acto seguido saca su mano y empieza a oler mi flujo

-Que rico huele, vamos que te quiero probar, ya no aguanto más.


Ni él ni yo, estaba nerviosa y excitada , la excitación era ya insoportable.


Entramos en su edificio y en el ascensor empezó a besarme el cuello y a tocarme, me tocaba como quien toca el piano, con la fuerza justa y sin dejar ninguna tecla por tocar.

Entramos en su casa y fuimos derechos al comedor donde entraba la luz de la calle, se arrodilló y me empezó a besar los muslos mientras sus manos recorrían mi cuerpo, mi espalda se arqueaba, me sentía fuera de mi cuerpo, mi piel se erizaba hasta que siento su lengua en mi coño y suelto un gemido, un gemido que seria imposible de aguantar y me dejé llevar.

Pierdo el control y le agarro del pelo para que no pare, el se da cuenta de mi excitación y aun mejora el movimiento de su lengua, y sus labios succionan, mientras me acaricia mis piernas empiezan a temblar, el se levanta sin dejar de tocarme, recorre mi abdomen, mis senos y me ayuda a estirarme en el suelo.


Me besa y recorre mi cuerpo con sus dedos de una manera tan suave que hace que me arquee de tanto placer, sabia leer mi cuerpo como nadie, no se cuantas veces me corrí le perdí la cuenta, le pedí que por favor me penetrara que ya no aguantaba que quería sentirlo dentro de mi.


Nada mas sentirla gemí bien alto y escuchaba sus gemidos, y eso me hacia sentir mas placer, me encantaba escuchar como gemía, los dos lo estábamos disfrutando, y con unos pocos movimientos me he vuelto a correr.


El seguía con sus movimientos mientras yo temblaba de tanto placer, no tenia ningún tipo de control sobre mi cuerpo, mi espalda se arqueaba mis piernas temblaban, mi piel se erizaba y gemíamos sin importarnos si alguien nos escuchaba...


Hemos tenidos más noches de placer, pero esta fue inolvidable.



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