El Blog Púbico

Beso Blanco - Segunda parte.



Beso Blanco – Segunda parte

Mi primera noche ha sido mejor de lo que imaginaba. La falta de corriente eléctrica me permitió meditar y preparar bien el día siguiente. Aunque debo de admitir que no se me deja de pasar por la cabeza aquella mujer de la ventada de enfrente.


Termino de organizar mis cosa. Son pocas. Me gusta viajar ligero de equipaje y mi estilo Zen/Minimalista me lo permite mas aún. Suelo viajar mucho por cuestiones de trabajo y es algo que me encanta, pero esta vez creo que me quedaré algo más de tiempo en la city.

Vivo en el extrarradio de una ciudad que parece un pueblo, no por que sea solitario y la gente se hable desde 2 metros de distancia, si no por que no existe el metro y puedes ir andando a casi cualquier parte de la ciudad.


Me percato de que tengo que comprar comida. Creo que es una buena oportunidad de conocer los alrededores del que será mi nuevo hogar, al menos durante una buena temporada.

-Aquí esta, pantalón de integración y camiseta informal- Con eso me refiero a unos tejanos, zapatillas de deporte cómodas y una camiseta azul oscuro con unas letras que nunca he podido saber o descifrar que significan.


El rock es uno de mis géneros favoritos, todos hemos escuchado a bandas mundialmente conocidas, y me encantan, pero no pierdo la oportunidad de escuchar esas bandas que empiezan a hacerse un hueco en el difícil mundo musical y que por curiosidad conoces en alguna peli cutre que al final te acaba gustado.


Llego al supermercado y me decanto por el carro de la compra.


-Aprovecharé para comprar bastantes cosas y poder trabajar- Quiero poder tener tiempo libre el fin de semana para salir e intentar conocer gente. Aunque me guste tener mi espacio y de vez en cuando estar solo, la compañía agradable con buenas y profundas conversaciones no tiene precio.


-No sé por qué, pero tengo la sensación de que alguien me está observando- Me dije a mi mismo. Miro hacia los lados pero no veo a nadie cerca. Veo como el de seguridad me mira y acto seguido pongo los cereales en el carro de la compra.


-Siento una presencia detrás de mi. Avanzaré un poco mas en la cola..- Pensé, hasta que llegó mi turno.


Dejo toda las cosas en la cinta de la caja. Mientras la cajera, por cierto, muy guapa, va marcando los productos y los introduzco en las bolsas, un escalofrío me recorre la espalda de arriba abajo.


-No puede ser, no puede ser..- Alcé mi mirada y vi como la mujer, aquella mujer de la ventada de enfrente estaba casi a mi lado.


Sigo guardando mi compra sin parecer nervioso, a pesar de que inevitablemente veía su rostro tras esa ventana, respirando casi de manera espasmódica mientras disfrutaba de como su cuerpo se estremecía mientras yo la miraba.


-Perdona, no quería invadir tu espacio...- Me dijo ella, con un tono de voz pícaro y una mirada tan profunda que podía leer mis pensamientos.


-69,20 por favor. ¿En tarjeta o en metálico? Me dijo la cajera, inadvertida de aquella situación.


-Con tarjeta por favor- Le respondí, mientras buscaba mi móvil para pagar.


-...Y también es educado...- Murmuro aquella mujer mientras esperaba que pagara para poder seguir con su compra.


-Parece que hay algún problema…- Dijo la cajera, mientras volvía a intentar el pago de nuevo con mi móvil.


-No, no la coge...- Volvió a decir la cajera, algo mas agitada por que se estaba formando cola.


-No pasa nada. Pago con mi tarjeta, luego me lo devuelves, tranquilo- Dijo la mujer desconocida de la ventana de enfrente.


-No hace falta de verdad, voy a casa y vuelvo, no te preocupes- Le contesté, mientras rápida como un lince pasaba su tarjeta, pagando así mi compra.


-Tranquilo, de verdad, no es molestia, es lo menos que puedo hacer por mi nuevo vecino de enfrente...-


La verdad es que nunca había estado en esta situación.


De camino a casa me ayudó con un par de bolsas. Decidí romper el hielo sutilmente, pero de forma directa.


- Oye, ayer yo… -

- ¿Ayer me lo pasé súper bien, aunque creo que eso ya lo vistes... verdad? – Me dijo de forma desvergonzada. Empiezo a pensar que esta por delante de mí. Creo que tengo que empezar a controlar la situación.


- Te voy a ser sincero. Nunca me había encontrado en una situación como esa. Ni en esta – Le dije de forma natural y muy relajada. La verdad es que tal y como ella se expresó, me hizo sentirme tranquilo. Como si la conociera desde hace tiempo.


- Bueno, yo vivo aquí, aunque eso ya lo sabes – Le dije con una sutil picardía. Nada exagerado.


- Claro, pero aún no conozco tu piso, y es lo menos que puedes hacer, ofrecerme algo para beber después de haberte evitado un doble viaje al super, ¿no? –


- Claro que si. Aunque acabo de mudarme y no hay muchas cosas. Con suerte puedo ofrecerte algún zumo o una cerveza – Le comenté, evitando cualquier mal interpretación de la situación.


Al entrar en el estudio, vio la ventana desde la cual el día anterior la estuve observando. Dejó las cosas encima de la mesa y fue directa a la escena del crimen.


-Tienes unas vistas interesantes desde aquí, ¿no crees? – Me dijo ella, sin poder evitar pensar en ese juego al que les gusta jugar a las mujeres. ¿Doble interpretación? Como podría acabar esto. ¿Doble mal entendido? Seré natural.


-Eso depende de lo que estés mirando- Ahora me toca a mi tener el control, mientras observo su pelo y la silueta de su cuerpo. Podría cerrar los ojos y regresar a ese momento en el que mientras se estremecía de placer, miraba impaciente como la observaba a la vez que presionaba mas la cabeza de aquel desconocido que al parecer leía sus labios de una forma extraordinaria.


Su voz completó una parte de la incertidumbre por saber quién y como era esa mujer. Podía percatar el olor de su perfume que era arrastrado por la leve brisa que entraba por la ventana. No parece que lleve sujetador, pero de que sirve pensarlo si he podido acariciar la belleza de tan delicados pechos desde lejos. Firmes y delicados, ni grandes ni pequeños, perfectos a su manera y simpáticos.


-¿Y has visto algo interesante últimamente? - Me pregunta, comenzando un juego en cual no podía dejar que la pelota cayera al suelo, como mi cara de vergüenza al ser descubierto.


-Por que este barrio es algo aburrido, de momento...- ¿Son insinuaciones? No lo sé, pero no dejo de pensar en que hicieron después, como lo hicieron, y de que formas. Una de las debilidades del ser humano es querer saber más, saber el por qué y perseguir fantasmas, aunque en ese momento lo que perseguía era una fantasía.


-Se me ha hecho algo tarde, pero que sepas que una cerveza no va a ser suficiente por tu descaro de ayer. Este fin de semana tengo planeado salir a algún lado. ¿Qué te parece si me invitas a cenar y quedamos en paz? - Dijo mientras se dirigía a la puerta.


-Me parece bien. ¿El sábado entonces? - Le propuse.


-De acuerdo, a las 8:00pm. Ya sabes donde recogerme- Dijo ella, cerrando la puerta y marchándose.


Su voz aun resonaba en mi cabeza. Tan desvergonzada y natural. Una mujer segura de si misma y con una energía para comerse el mundo. Se me ocurrió absolutamente de todo en aquellos momentos, excepto preguntarle como era su nombre.

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